Días
han pasado, solo concibo en mi mente el inminente recuerdo que aparece de
improviso a lo largo de minutos incesantes. Aunque cauto, sereno, de frágil
memoria, el pesar aparente de una ilusión, la invocación de un momento acontecido,
fútil e inmanente retorna a la incomprensión de algo que pareciese como una historia propia de ensayo-error.
Es
algo que con el tiempo se le encuentra sentido, si no hubiera vivido una
experiencia similar o pseudo experiencia, quizás no tendría los ánimos, ni la
vicisitud de hallarle cierto parecido. El destino muchas veces trae pruebas
similares, te las trae de nuevo; quizás pasen años, quizás décadas. Lo mismo
que uno se busca o más bien se faculta en vivir, tropezar deliberadamente ante
un suceso que se hace familiar.
El
libre albedrio es ininterrumpible, uno es dueño de sus actos y no se puede
culpar a lo externo de las cosas internas; salvo que la egolatría y el
narcisismo ya formen parte de una problemática o trastorno un poco más delicado
y hasta complicado que cueste asumirse.
De
que el tiempo solo sea una invención mental que ha sido programada y
reprogramada en las vidas pasadas y quizás futuras, todas las cosas tienen 2
formas o sentidos para percibirse, equilibrando los opuestos de la bipolaridad…..
Puede
que aún falten por entender tantas y muchas cosas, aunque no haya que entender
nada que por si resulte esencial, porque la magia de la vida está en eso, nadie
sabe lo que puede pasar hoy o mañana. La fijación detallada y difícil del
sufrir, de sobreponerse ante la adversidad acrecienta una noble verdad, el
apego a las cosas, a las circunstancias, a las personas, a las malas energías,
a las malas vivencias; lo que trae futuramente la desgracia y la aversión y se dejan de lado sin embargo las cosas
realmente fundamentales.
Todo
lo fácil es a veces difícil de aceptar, una vivencia tras otra, ¿donde está lo
que verdaderamente no debe expirar nunca?, hablo de lo esencial e inmanente;
pues es lo que nunca se considera, lo que se deja de lado, los pensamientos
prevalecen, opacan y apocan, es esa facultad de poder cambiar un paisaje frio y
sombrío solo con la voluntad de querer hacerlo, es el primer paso, es aprender
la lección de estar y sentirse vivo, es abrir los ojos y sentir lo que nunca
sentimos por abocarnos más fácil a lo que más daño nos hace, como que
disfrutáramos de las paradojas y de las ironías, de las falsas creencias, como
que a veces pensáramos que el destino conspira en contra nuestra o que se
presente con cierto sarcasmo, nos muestre una sonrisa y al día siguiente nos
mande una tempestad continua y repetitiva, un flagelo y una debilidad del que
pocos son inmunes en la actualidad…
“Un
pensamiento desemboca en una idea, consecutivamente la idea surge del
ingrediente recuerdo como base más una vivencia rememorada y vivida en el hoy,
aceptada en el mañana”.
Solo
quedarse en el pasado citando historias de vivencias mal vividas, o asuntos de
desencuentros y de penurias acrecienta el sentimiento inconsciente del temor a
volver a vivir y a tener que pasar por lo mismo. No sé con certeza cuantas
veces se debiera vivir una situación, la reincidencia continua y repetitiva por
ciclos pausados o correlativos, de cometer vivencias pasadas tratando de ir al
encuentro con la impulsividad, o el instinto de vivir el momento…..
Las
circunstancias muchas veces confabulan como por automatismo, siguen la línea,
salvo si se cambia. Si, así es; si de un principio se conoce con certeza lo
esencial, siempre todo encuentro y desencuentro es una gran oportunidad, de
saber que todo puede llegar a ser un espejismo y se enrolan sentimientos y
emociones, cuando se conocen las raíces de la realidad que puede transformarse
muchas veces en una dualidad, en que ya pierdes la noción de lo auténticamente
verídico.
La
verdad yace en uno y en nadie más, el poder del conocimiento, más la
experiencia conducida conforman la memoria con percepción exógena, y forma parte
si bien, de algo que puede aprovecharse como un potencial, nunca hay que
cerrarse ni aferrarse a los sentimientos de apegos con ánimos inciertos, como
se dice dejándose llevar por lo que salga o resulte puesto que instintivamente
surge el vinculo inconsciente, y las rutas mentales auto programadas que juegan
un rol muchas veces perjudicial por no asumir la condición de un momento fugaz
y efímero que se transforma en perecible, como un duelo.
Cuando
hay emociones con algo impalpable, pareciera ser una forma de manipulación que
se asume, se intensifica. Hay parámetros, como defensa de las rutas mentales que
se han conformado en el tiempo y se precisan como imágenes, recuerdos,
insinuaciones y lapsus.
Es el momento de poner en práctica las lecciones de la
experiencia, de asumir el desencadenamiento de los hechos pasados como una
forma de rememorar, sin caer en vicios, ni errores perceptivos, es momento de
la intuición.