Entre líneas





lunes, 16 de julio de 2012

Recomenzar




 







Días han pasado, solo concibo en mi mente el inminente recuerdo que aparece de improviso a lo largo de minutos incesantes. Aunque cauto, sereno, de frágil memoria, el pesar aparente de una ilusión, la invocación de un momento acontecido, fútil e inmanente retorna a la incomprensión de algo que pareciese como una historia propia de ensayo-error.
 
Es algo que con el tiempo se le encuentra sentido, si no hubiera vivido una experiencia similar o pseudo experiencia, quizás no tendría los ánimos, ni la vicisitud de hallarle cierto parecido. El destino muchas veces trae pruebas similares, te las trae de nuevo; quizás pasen años, quizás décadas. Lo mismo que uno se busca o más bien se faculta en vivir, tropezar deliberadamente ante un suceso que se hace familiar.

El libre albedrio es ininterrumpible, uno es dueño de sus actos y no se puede culpar a lo externo de las cosas internas; salvo que la egolatría y el narcisismo ya formen parte de una problemática o trastorno un poco más delicado y hasta complicado que cueste asumirse.

De que el tiempo solo sea una invención mental que ha sido programada y reprogramada en las vidas pasadas y quizás futuras, todas las cosas tienen 2 formas o sentidos para percibirse, equilibrando los opuestos de la bipolaridad…..

Puede que aún falten por entender tantas y muchas cosas, aunque no haya que entender nada que por si resulte esencial, porque la magia de la vida está en eso, nadie sabe lo que puede pasar hoy o mañana. La fijación detallada y difícil del sufrir, de sobreponerse ante la adversidad acrecienta una noble verdad, el apego a las cosas, a las circunstancias, a las personas, a las malas energías, a las malas vivencias; lo que trae futuramente la desgracia y la aversión  y se dejan de lado sin embargo las cosas realmente fundamentales. 

Todo lo fácil es a veces difícil de aceptar, una vivencia tras otra, ¿donde está lo que verdaderamente no debe expirar nunca?, hablo de lo esencial e inmanente; pues es lo que nunca se considera, lo que se deja de lado, los pensamientos prevalecen, opacan y apocan, es esa facultad de poder cambiar un paisaje frio y sombrío solo con la voluntad de querer hacerlo, es el primer paso, es aprender la lección de estar y sentirse vivo, es abrir los ojos y sentir lo que nunca sentimos por abocarnos más fácil a lo que más daño nos hace, como que disfrutáramos de las paradojas y de las ironías, de las falsas creencias, como que a veces pensáramos que el destino conspira en contra nuestra o que se presente con cierto sarcasmo, nos muestre una sonrisa y al día siguiente nos mande una tempestad continua y repetitiva, un flagelo y una debilidad del que pocos son inmunes en la actualidad…

“Un pensamiento desemboca en una idea, consecutivamente la idea surge del ingrediente recuerdo como base más una vivencia rememorada y vivida en el hoy, aceptada en el mañana”.

Solo quedarse en el pasado citando historias de vivencias mal vividas, o asuntos de desencuentros y de penurias acrecienta el sentimiento inconsciente del temor a volver a vivir y a tener que pasar por lo mismo. No sé con certeza cuantas veces se debiera vivir una situación, la reincidencia continua y repetitiva por ciclos pausados o correlativos, de cometer vivencias pasadas tratando de ir al encuentro con la impulsividad, o el instinto de vivir el momento…..

Las circunstancias muchas veces confabulan como por automatismo, siguen la línea, salvo si se cambia. Si, así es; si de un principio se conoce con certeza lo esencial, siempre todo encuentro y desencuentro es una gran oportunidad, de saber que todo puede llegar a ser un espejismo y se enrolan sentimientos y emociones, cuando se conocen las raíces de la realidad que puede transformarse muchas veces en una dualidad, en que ya pierdes la noción de lo auténticamente verídico. 

La verdad yace en uno y en nadie más, el poder del conocimiento, más la experiencia conducida conforman la memoria con percepción exógena, y forma parte si bien, de algo que puede aprovecharse como un potencial, nunca hay que cerrarse ni aferrarse a los sentimientos de apegos con ánimos inciertos, como se dice dejándose llevar por lo que salga o resulte puesto que instintivamente surge el vinculo inconsciente, y las rutas mentales auto programadas que juegan un rol muchas veces perjudicial por no asumir la condición de un momento fugaz y efímero que se transforma en perecible, como un duelo.

Cuando hay emociones con algo impalpable, pareciera ser una forma de manipulación que se asume, se intensifica. Hay parámetros, como defensa de las rutas mentales que se han conformado en el tiempo y se precisan como imágenes, recuerdos, insinuaciones y lapsus. 

Es el momento de poner en práctica las lecciones de la experiencia, de asumir el desencadenamiento de los hechos pasados como una forma de rememorar, sin caer en vicios, ni errores perceptivos, es momento de la intuición.