Entre líneas





miércoles, 19 de marzo de 2008

En Silencio

Ya no hay tiempo para nosotros,
ni tampoco un sueño en común;
que forjamos a través de nuestros sacrificios,
aunque el vivir no es para siempre,
me sentí vivo desde que te conocí;
y supe que tus palabras eran verdad
y que la verdad nunca perece...


Ahora,
ya no nos escuchamos,
y el tiempo transcurre sin que yo lo pueda evitar,
decirte cuánto te necesito,
cuánto anhelo encontrarte,
y sentirte, como si fueras parte de mi;
más allá de todo lo que yo pueda vivir,
tan sólo me queda el silencio...


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